jueves, 25 de mayo de 2023

Γεωργός


















 
La punta herrumbrosa
del arado de hojalata 

teme con hundir su filo 

en la tarde calurosa.

Su grosor, el de un hilo

su fuerza, poca cosa

aunque su brío no hay perdido

el potro que desboza.

Más la tierra, su partido

qué maleza tuviera

y aunque así fuera,

el traqueteo de los vasos

harían que cada paso, rompieran lo que es.


Destino extraño el del arado,

surcar la tierra amada

y en el dibujar de su estela

teme, que al dejar su huella

dañe el surco legado por la lluvia.

Tierra henchida más no hinchada

que en el rocío se regocija;

espero que no tema como la azada

el desbarrancar del río.


Divina agua que todo impregna

Y aunque parezca que a la tierra borre

Permite el milagro

Del hundirse del amado en los brazos de la amada.


                                                                              Mihael

Historia de puntadas y aprietes

 En un baile cíclico, se trenzaban ambas lanzas sus puntas, dejando el daño se prestaban a la alabanza Alabanza del hilo anudado a cada paso...